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Nacemos como una propuesta movilizadora de sentires y pensares radicalizados al rededor del globo y la red cibernética. Enmarcamos pensamientos ligados a principios del anarco-comunismo, anarco-insurrecionalismo, anarco-individualismo, anarco-primitivismo y corrientes afines que no son explícitamente anarquistas.
Para nosotrxs, la caldera es una forma ancestral de creación, en la que cocemos política y acción. Es aquí donde brujxs, cuerpxs divergentes, marginadxs y toda clase de lumpens nos reuniremos para compartir saberes y estrategias; señalar enemigxs y aliadxs; identificar las particularidades de nuestros territorios; celebrar la insurrección de clases y resistir a todos los poderes dominantes.
Somos latinxs, sobrevivientes de una subordinación histórica, y como tal surgiremos en gesto de desobediencia política, espiritual y cultural; queremos ser la rebelión contra la racionalidad colonial que despojó a la tierra de su magia y lxs cuerpxs de su autonomía, perseguidxs no solamente por supersticiones irracionales, sino porque nuestrxs antepasadxs representaron otra forma de conocimiento: uno relacional, circular, conectado con los ritmos de la luna, las plantas y el cuidado colectivo; saberes que no servían al capital ni al Estado, y por eso fueron tachados de peligrosos. Pero no desaparecieron: se escondieron en los márgenes, en las cocinas, en la tradición oral y en los espacios que podríamos construir en donde la espiritualidad no sea domesticada ni subordinada a iglesias o Estados, sino que pudiera ser libre, popular y subversiva, rompiendo con la dicotomía occidental entre lo racional y lo mágico, para así reencantar el mundo como parte de una lucha humana por la vida digna. Entonces no queremos ser un residuo del oscurantismo medieval y el violento desentendimiento de lo diferente, sino una forma viva de engendrar organización libertaria, aboliendo por completo las relaciones de dominación y entendiendo que cada nueva acción es una nueva esperanza.